viernes, 6 de septiembre de 2013

La solución a la crisis siria es política, no militar

Amy Goodman y Denis Moynihan

“Jamás se ha logrado la paz mediante el uso de la violencia. La guerra engendra guerra, la violencia engendra más violencia”, esas fueron las palabras del Papa Francisco al dirigirse a la multitud de fieles el domingo pasado en la Plaza San Pedro en el Vaticano. Se refería a la crisis en Siria, justo en un momento en que el Presidente Barack Obama está intensificando su plan de realizar un ataque militar en ese país. El Papa continuó: “Exhorto a la comunidad internacional a que se esfuerce por promover propuestas claras de paz en ese país de inmediato. Una paz que se base en el diálogo y la negociación, por el bien de todo el pueblo sirio”.

La distancia entre la Plaza San Pedro y San Petersburgo, en Rusia, es similar al abismo que existe entre las esperanzas del Papa y los planes del Presidente Obama. Durante su visita a San Petersburgo para asistir a la cumbre del G20, Obama se dedicó a hacer lobby con los principales líderes mundiales para que apoyen el ataque militar contra Siria, y evitar así que Estados Unidos actúe solo. Fue una oportunidad desperdiciada de intentar una solución diplomática durante la cumbre realizada justamente en Rusia, el principal patrocinador del régimen sirio.

jueves, 5 de septiembre de 2013

"No" a la energía nuclear, de Fukushima a Vermont

Amy Goodman y Denis Moynihan

Bienvenidos al renacimiento nuclear.

Entergy Corp., una de las mayores empresas productoras de energía nuclear en Estados Unidos, emitió un comunicado de prensa sorpresivo el martes, en el que afirma que planea “cerrar y desmantelar su planta nuclear Vermont Yankee en Vernon, Vermont. Se prevé que la planta dejará de generar energía después de su ciclo actual de combustible y se proceda a su cierre seguro a fines de 2014”. Si bien el comunicado de prensa proviene de la empresa, esta decisión de cerrar la planta es el resultado de años de protestas populares y de acción a nivel del Parlamento del estado. Mientras los activistas estadounidenses celebran esta gran derrota de la energía nuclear, en Japón, funcionarios oficiales reconocieron que las fugas radiactivas provocadas por la catástrofe nuclear en la planta de Fukushima Daiichi son peores de lo que habían admitido.