Por Víctor Hugo Álvarez
La decisión del presidente Porfirio Lobo de no sancionar la ley de Promoción del
Desarrollo y Reconversión de la Deuda Pública, también llamada “Ley
hipoteca”, es una clara señal que la
aprobación de esa legislación no contó con el respaldo de todos los diputados y
mucho menos con el apoyo de las organizaciones del país y del pueblo hondureño
en general.
Aunque muchos
sectores han visto como loable la acción del
presidente Porfirio Lobo, esa actitud deja un sabor agridulce entre el
pueblo hondureño porque el fundamento de su decisión para
no sancionar la ley es muy
subjetivo y resalta que los intereses del pueblo quedaron soterrados.

