Amy Goodman
El tifón Haiyan, una tormenta de dimensiones históricas, ha devastado
a la población de Filipinas, mayoritariamente empobrecida. Miles de
personas han muerto, cientos de miles permanecen aisladas, sin alimentos
ni agua. En total, millones de personas han sido afectadas en todo el
país. La lucha por la supervivencia compite con la urgencia por enterrar
a los muertos, asistir a los heridos y el temor a sufrir los embates de
las tormentas tropicales que pueden suceder al tifón. Al mismo tiempo,
del otro lado del mundo, miles de negociadores, científicos, políticos y
periodistas están reunidos en la Conferencia anual sobre Cambio
Climático de las Naciones Unidas, que este año tiene lugar en Varsovia,
Polonia. Los fuertes vientos que azotaron Filipinas esta semana exigen
vientos de cambio en la respuesta mundial al calentamiento global.

